El objetivo del tratamiento es destruir un blanco específico preservando el tejido circundante. Un cromóforo sería el objetivo o diana que absorbe la luz. Hasta la fecha disponíamos de dos tipos de equipos que pueden realizar este tratamiento: IPL (Luz Pulsada Intensa) y láser. Los avances tecnológicos por una mayor eficacia y comodidad en los tratamientos de fotodepilación han llevado a la combinación IPL+RF (Luz Pulsada y Radiofrecuencia).
Variables a tener en cuenta
La eficacia del tratamiento, cualquiera que sea la tecnología empleada, depende de variables como el color del pelo y de la piel circundante, las diferentes fases de crecimiento del pelo en las diferentes partes del cuerpo, la sensibilidad individual a variaciones hormonales así como del área a tratar. Alcanzará mayor temperatura, y por lo tanto se destruirá mejor el pelo más oscuro, así como una piel clara nos permitirá atacar la zona con una mayor potencia de luz. La temperatura necesaria para destruir las células matriciales del folículo pilo sebáceo está en torno a los 70~80 grados.
Se sabe que el folículo es más sensible en fase de crecimiento activo (anágena) que en fase de involución (catágena) o reposo (telógena), pues en esa fase la actividad celular es mayor. Este momento es diferente en las distintas partes del cuerpo, e incluso en los distintos folículos de la misma zona, lo que implica la necesidad de varias sesiones, y hace que en cada sesión en unas zonas la eficacia sea mayor que en otras. La idiosincrasia de cada persona la hace más o menos sensible a sus niveles hormonales, sean estos patológicos o no, que en el caso de la mujer varían constantemente con el ciclo menstrual.
De la misma forma, cada zona del cuerpo tiene una predisposición genética a tener más o menos pelo y a que éste sea más o menos sensible a las hormonas, lo que viene determinado por la existencia o no de folículos pilosos y la cantidad de receptores hormonales existentes en dichos folículos. Así existen zonas más difíciles de tratar como por ejemplo el labio superior, muy sujeto a los niveles hormonales, y otras más fáciles, como puede ser el entrecejo, en el que el número de sesiones necesarias será menor y mayor la duración entre las mismas.
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