Vitaminas C y E:
Está demostrado que previenen el envejecimiento
de las mitocondrias de las células y la acción de los
radicales libres, protegen frente a la acción de los
rayos ultravioleta del sol, reafirman los tejidos y
aclaran las manchas de la piel reunificando el tono
de todo el cuerpo. De ahí que ambas formen parte
de la mayoría de productos antienvejecimiento que
podemos encontrar en el mercado. La vitamina C en
concreto hace que la piel parezca más fina al tacto
e interviene de forma decisiva en la producción de
colágeno, sustancia que hace más elástica la piel y
ralentiza su deterioro. En cuanto a la vitamina E es
considerada la vitamina antienvejecimiento por
excelencia ya que su principal función es actuar
como antioxidante depurando los radicales libres,
protegiendo los ácidos grasos poliinsaturados de la
degradación oxidativa y eliminando del cuerpo su
exceso. Asimismo aumenta el flujo sanguíneo por lo
que mejora la elasticidad de la piel al tiempo que la
hidrata y la protege de la radiación solar. Minerales
Azufre: Este mineral antioxidante es necesario para
que la piel se mantenga en condiciones óptimas. De
ahí que se pueda encontrar en la composición de
muchos productos indicados para una gran variedad
de problemas dermatológicos.
Selenio: Tomado junto con vitamina E protege las
membranas de las células frente a los daños
producidos por los radicales libres por lo que previenen
- o retardan - la oxidación de los tejidos y la
aparición de los signos cutáneos de envejecimiento.
Además ayuda a mantener la elasticidad de la piel.
Se le relaciona asimismo con un menor riesgo de
aparición de ciertos tumores, entre ellos el de piel.
Cobre: Además de actuar como antioxidante este
mineral participa en la formación de enzimas,
proteínas y neurotransmisores cerebrales, y facilita la
síntesis del colágeno y la elastina necesarios para el
buen estado de los vasos sanguíneos, los cartílagos,
los pulmones y la piel, entre otras muchas e importantes
funciones.
Zinc: Este mineral es necesario para que la
vitamina A pueda actuar como antioxidante. Además,
por sí mismo, favorece la renovación celular
mediante la formación de nuevas proteínas, participa
en la neutralización de los radicales libres y en la
síntesis de enzimas, aumenta la supervivencia de las
células ante las radiaciones solares, interviene en el
sistema inmune y favorece la tonificación y elasticidad
de la piel. Muchos trastornos de la piel mejoran
con su ingesta.
OTRAS SUSTANCIAS.
Ácidos grasos poliinsaturados: Como el ácido oleico -presente en el aceite de
oliva y el aguacate-, el aceite de semillas de onagra o
de borraja y el omega-3. Aportan suavidad y
elasticidad a la piel. Estos ácidos intervienen en
numerosos procesos metabólicos y previenen el
desecamiento cutáneo, en algunos casos mejorando
la hidratación y en otros facilitando los intercambios
entre las células y la epidermis.
Licopeno:También tiene propiedades antioxidantes este
pigmento de la familia de los carotenoides que es el
responsable del característico color rojo de los
tomates. En el mercado se pueden encontrar
suplementos nutricionales de este elemento
combinado con vitamina E y aceite de onagra.
Coenzima Q10. Algunos expertos en nutrición la denominan "la
vitamina diez" ya que se trata de un nutriente que el
organismo necesita para alimentar las células y poder
operar en un nivel óptimo. Es un potente antioxidante
cuya principal característica es que es ubicuo ya que
existe en todos los seres vivos y en todas las células del
cuerpo humano. Es imprescindible si se quiere
combatir eficazmente la acción nociva de los
radicales libres. Además estimula la actividad celular y
reduce la profundidad de las arrugas.
Levadura de cerveza. Se trata de un hongo que se encuentra en la piel de
determinadas frutas y en el mosto de la cerveza. Es
antioxidante y rica en vitamina B5 - de la que es la
mayor fuente natural-, sales minerales y todos los
aminoácidos esenciales (el 43% de la composición
de esta levadura son proteínas)
Cuidar los hábitos.
El cuidado de la piel de nada sirve si nuestros
clientes se alimentan correctamente, suplementan la
dieta con los complementos dietéticos más
adecuados y utilizan los productos cosméticos de
mejor calidad. Si por otra parte, no duermen las horas
suficientes, fuman, si no limitan la ingesta de alcohol,
si se exponen al sol sin protección, si no beben dos
litros de agua diarios o si no mantienen la piel limpia
pero con jabones que no alteren su pH. Y jamás
deben sustituir la ingesta de pastillas y cápsulas por
una alimentación sana y variada. Estos productos
complementan, no sustituyen. Si nuestros clientes
siguen estas sencillas pautas, en poco tiempo el
bienestar interior se reflejará en la piel ya que es uno
de los órganos donde primero - y de forma más
evidente - se manifiestan los cambios de todo tipo. |